Maricucha: Poética del menosprecio y cartografía de la evasión: la onomástica del personaje, la degradación de Lima y el imaginario estadounidense en No se lo digas a nadie
Resumen ejecutivo Maricucha ocupa en la primera novela de Jaime Bayly un lugar más complejo que el de la madre beata, clasista y homófoba que se opone a la emancipación sexual de Joaquín. Es, en rigor, una de las piezas mediante las cuales No se lo digas a nadie muestra que la violencia social no se impone únicamente por medio de la autoridad masculina visible, sino también mediante la administración íntima de la culpa, la pureza, la vergüenza y el prestigio familiar. Si Luis Felipe encarna la brutalidad patriarcal en su modalidad directa, Maricucha representa su expresión afectiva y doméstica: no funda el orden, pero lo conserva; no formula su doctrina, pero la convierte en vida cotidiana; no golpea, aunque vuelve moralmente inteligible aquello que golpea. Esta condición simultánea de víctima y agente explica una parte de su espesor crítico, pero no agota el problema de su representación. Mi lectura parte de una sospecha adicional: la novela no se limita a exhibir el universo moral d...